Miguel Niño: El profesor agredido por un alumno en Chile que logró una condena histórica

Un caso sin precedentes en el país: la agresión que sufrió el docente Miguel Niño en un colegio de San Ramón marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia escolar. Su historia expuso las falencias del sistema educativo en materia de seguridad y abrió un debate sobre la protección de los docentes y la necesidad de reales para enfrentar esta creciente problemática.

¿Qué ocurrió con Miguel Niño? El 30 de octubre de 2023, Miguel Niño, profesor del Centro Educacional de San Ramón , fue brutalmente agredido por un estudiante de tercer medio, momentos después de una reunión donde se le informó que repetiría el año por inasistencia y bajo rendimiento académico.

El ataque fue tan violento que el profesor tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por múltiples fracturas faciales . El alumno, que en ese momento era menor de edad, lo empujó por la espalda y le propinó múltiples patas en el rostro cuando ya estaba en el suelo , dejándolo inconsciente.

“Recuerdo que la mamá estaba alterada y el alumno con capucha y no veía sus rostros. Sentí un dolor como si me hubieran golpeado con una pelota de hierro. Me desorienté completamente. Cuando abrí los ojos, estaba sangrando y comprendiendo que algo me había pasado”, relató el docente.

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Casi un año después, el Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó sentencia: el estudiante fue condenado a dos años de internación en régimen semicerrado con programa de reinserción social . Fue declarado culpable por el delito de lesiones graves .

Esta fue la primera vez en Chile que un alumno recibe una condena penal por agredir a un profesor dentro de un establecimiento educativo.

«Sentí que volvió a existir como persona. Que mis derechos fueron reconocidos. Si me hubiera quedado callado, no sé dónde estaría hoy» , expresó Niño tras la sentencia.

La agresión que sufrió el docente dejó secuelas tanto físicas como emocionales. Fue sometido a una cirugía reconstructiva facial y desarrolló un trastorno de estrés postraumático, requiriendo tratamiento psiquiátrico y psicológico por más de un año. Su esposa y su hijo pequeño también resultaron afectados emocionalmente . «Estuve dos meses sin salir de mi casa. Tuve que reconstruirme emocionalmente para no caer en una depresión profunda. Sentí que me arrebataron mi dignidad», relató. Aunque parte del tratamiento psicológico y la medicación fueron cubiertos por la mutua, su familia tuvo que asumir múltiples costos adicionales.

Según Niño, la reacción del colegio tras el ataque fue insuficiente. La institución no emitió ninguna declaración pública y continuó con las clases como si nada hubiera ocurrido. El estudiante agresor no fue suspendido de inmediato; se aplicó el protocolo de «Aula Segura», permitiéndole seguir asistiendo mientras se realizaba la investigación. «Sentí que me dejaron solo. El establecimiento no estaba preparado para algo así. Solo cuando la noticia se hizo pública, comenzó a reaccionar», afirmó.

A pesar de estas dificultades, Miguel Niño, ingeniero de formación y docente por vocación, no abandonó su profesión. Actualmente trabaja en otra escuela en La Granja.

«Volver a enseñar ha sido difícil, pero no quiero que este hecho defina mi vida. Me niego a cederle poder a quien me quiso destruir. Hay niños que sí quieren aprender, y por ellos sigo aquí», expresó.

El Colegio de Profesores de Chile tomó su caso como bandera de lucha, ofreciendo asesoría jurídica y visibilizando la violencia escolar como un problema estructural. “El profesor no puede ser psicólogo, trabajador social y tutor de todos los niños. Necesitamos apoyo, no romanticismo”, enfatizó Niño.

Este año, el caso de Miguel Niño tuvo un importante desenlace judicial. El Colegio de Profesoras y Profesores de Chile ganó una demanda contra la Municipalidad de San Ramón por la brutal agresión que sufrió el docente en octubre de 2023, cuando fue golpeado por un alumno de tercero medio al interior del Centro Educacional del municipio. El Juzgado de Letras del Trabajo de San Miguel asume la responsabilidad del empleador —en este caso, la municipalidad— por no garantizar las condiciones adecuadas de seguridad laboral, estableciendo así un precedente histórico. 

El fallo obliga al pago de una indemnización de 30 millones de pesos, además de los costos médicos derivados de la extensa recuperación del profesor, quien debió someterse a múltiples cirugías faciales reconstructivas tras sufrir fracturas graves. Para el presidente del gremio docente, Mario Aguilar, este resultado “marca un precedente excelente” y refuerza la obligación de los trabajadores de proteger efectivamente a los trabajadores de la educación.

Hoy, Miguel Niño se ha convertido en una figura clave para visibilizar los riesgos que enfrentan los docentes y la urgencia de fortalecer las políticas públicas que los protejan. «Apoyo cualquier campaña que luche contra la violencia escolar. Aunque todavía me afecta, quiero que mi caso sirva para que esto no le pase a nadie más», concluyó.

El caso de Miguel Niño no es solo una historia de agresión, sino también de resiliencia, justicia y esperanza. Su experiencia expone una problemática profunda que requiere cambios urgentes en el sistema educativo chileno y una protección efectiva para los docentes. Su historia nos recuerda que detrás de cada número en las estadísticas de violencia escolar hay vidas afectadas, familias que sufren y profesionales que, a pesar del miedo y del dolor, eligen seguir enseñando. Y es precisamente esa decisión la que puede marcar la diferencia para millas de estudiantes y docentes en el futuro.